En los Vacíos...en los rincones de la
memoria
Sólo les queda lo sagrado. Vigas y
techumbres caídas
Puertas y ventanas abiertas de
las almas deshabitadas.
El frío de la noche es tan largo….
Tan largo...que da oscuras
dentelladas.
Las Oscuras ramas del amanecer...
Dibujan contra la luz el sueño
Signos que a nadie le pertenecen,
Señales sin aparente dueño
Hilvanadas en el mismo hielo,
Una señal del cielo nos nutre y
nos atrae
Transitada de ruidos exteriores
y señales zigzagueantes.
Fría e interminable noche
Con la sola misericordia del
Recuerdo.
La Noche esta...es más larga que
ninguna
Más despojada y huera,
Noche preñada de latidos
Ramas nerviosas contra la negrura
Hojas oscuras golpean
Contra un fulgor que brota
Del más profundo horizonte interior.
Allí donde se esbozan formas
inacabadas
y deseos inconclusos,
Ojos que mañana ansiarán cruzarse
en las otras miradas
Encontrar ese mundo concreto
De paisajes constantes
Ese mundo que vemos
Cuando nos rompemos
En el filo de lo innombrable.
El frío de esta noche larga a
nadie acuna
Ninguna semilla guarda
No es la gruta húmeda del deseo
Ni la memoria que se nos abre al alba
ni siquiera la muerte o el olvido.
Es un signo, tal vez, de otros espacios
de esa verdad escondida
Que late con insistencia
y brota sin remedio en el frío.
La helada ha destrozado toda ternura
Los almendros hoy han florecido tarde
y sus flores han muerto
Entre gritos, locura y sin sentido,
Rincones sin espacio
Palabras trazando gestos horizontales
Ruidos y fricción.
La helada no perdona ninguna ternura
No permite ninguna promesa
Nada brota, sólo el horizonte
Gélido y blanco del invierno
Es el que se detiene para esperar
Ser poseído por la
presencia
Del manto blanco que le cubra
Todas las noches en la espera
Que atraviesa las estaciones.
Mariposa

Alma vacía no dejes que entre el hielo. se paciente para esperar a la primavera.
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