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jueves, 30 de enero de 2014


***ESPERANDO EL AUTOBÚS***

Lunes de noviembre .ocho de la mañana en la avenida de pío xii,al otro lado de la calle,aquel hombre investigaba el contenido de una papelera,le había estado observando desde que me senté con un libro entre la falda,pero preferí leerlo a el .hay por ahí personas de carne y hueso cuyo atractivo nato despierta de improviso tu interés mas que cualquier ficción.lo reconocí cuando se dio la vuelta y pude mirarle las facciones con detalle.yo a ese tipo lo he visto en otro sitio ,me dije hice memoria.y enseguida recordé;eso es ,en los alrededores de la catedral,tocando para los turistas piezas clásicas con la guitarra.sin pensármelo dos veces cruce la calzada y lo aborde
vaya por dios ,¿y donde ha dejado la guitarra? me miro estupefacto durante un segundo y luego levanto los hombros como  resignado.Me la rompieron en el albergue y ni tiene arreglo ni yo dinero para comprar otra,contesto.. Después con suma cortesía me dio los buenos días que ami se me había olvidado,
no puedo evitarlo,los mendigos educados me tocan  fibra,en esta sociedad carnicera que habitamos los alabo que se conformen con vivir e la caridad cuando caen en el arroyo sin vuelta atrás posible,
y que para colmo,guarden las formas ante un prójimo desconocido y tal vez inoportuno,En lugar de coge una escopeta y liarse a asaltar supermercados.
Dije que me resulto atractivo ;En efecto ,ese hombre sabia muy bien como abrocharse con dos dedos una chaqueta raída pero aseada,que cubría un cuerpo anguloso y frugal perfilado sobre todo a base de trazos verticales.el bigote rectilíneo y una media sonrisa de ganster de cine clásico le conferían un  cierto aire acanallado.Bajo la frente amplia y despejada hasta las sienes encanecidas se vislumbraba el reflejo de una recóndita inteligencia allá en el fondo de los ojos,casi transparentes Debió de ser muy guapo de joven y a pesar de su edad todavía es atractivo muy atractivo.
M e fue resumiendo su historia pocas palabras necesitó.Pocas,pero sin embargo suficientes como para que yo descubriera que tanto el timbre armónico de su voz como los ademanes sosegados revelaban el espíritu solicito,desenvuelto y sutil de los viejos caballeros de orden.orden. Había vivido en una ratonera de treinta metros,en un edificio de cemento sucio incrustado entre un  nudo de autovías,Una visita al juzgado por impago del alquiler,amenaza de cárcel,la calle y...que ya me podía imaginar el resto .Lo de siempre
Actualmente,cuando en el albergue de beneficencia no quedaban camas,lo que ocurría muy a menudo tenia que dormir sobre cartones y envuelto en arpilleras bajo las marquesinas de los grandes almacenes,allí delante.Se dedicaba a escarbar en basureros y contenedores,e iba acumulando en un carrito lo poco de valioso que la gente había desechado.Al acabar la jornada procuraba venderlo al mejor precio en los circuitos comerciales de la miseria Antes de subir al bus le deslice un billete en el bolsillo.titubeante y azorada sin saber como despedirme.Le seguí a través de la ventanilla. allí se quedó,con la mano llena de papeles y las solapas de la chaqueta levantada contra el frío-
A partir de aquel primer encuentro adquirimos la costumbre de intercambiar comentarios sobre la climatología,las tirrias de las policías municipales o los derrochadores que son los ricos. Conversábamos unos minutos sobre esas y otras cuestiones más filosóficas,y a renglón seguido y arrastrando el carrito por la explanada del centro comercial,repetía el análisis diario de cada papelera con la misma atención que un druida ante su caldero,Rescataba de todo ,revistas y periódicos,libros de bolsillo.
bolígrafos,algunos teléfonos móviles y auriculares dañados,pañuelos.monedas...Yo adivinaba cuando un objeto le parecía jugoso por que antes de depositario con cuidado en un rincón preciso del carro,lo estudiaba satisfecho con cara de arrobo y aquella mirada suya tan peculiar.
Una mañana del invierno siguiente no le vi al llegar a la parada,Ni ese día ni en dos semanas,Sin que nadie me lo dijera,otro lunes,soleado y también muy frío,me sobrevino de repente la absoluta certeza de que mi amigo había muerto
Me quede mirándola.El autobús aun tardaría unos minutos con el bolso abierto por si encontraba algo interesante,me puse a remover el fondo de la papelera mas cercana como si me fuera en ello el sustento.Homenajear sin algaradas a la buena gente pertenece a nuestra lista de derechos fundamentales

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